miércoles, septiembre 20, 2006

Tengo Náusea.

Jean-Paul Sartre una vez dijo "...se ha producido un cambio durante estas últimas semanas. Pero ¿dónde? Es un cambio abstracto que no se apoya en nada. ¿Soy yo quien ha cambiado? Si no soy yo, entonces es este cuarto, esta ciudad, esta naturaleza; hay que elegir." Y últimamente he estado pensando que me ha pasado algo parecido, algo ha cambiado, pero no se que. Siento que todo el mundo se mueve, todo camina, el resto de hormigas cargan hojas y siguen construyendo el hormiguero y yo sigo aquí, igual, pero diferente. Todos hacen algo, aunque no se quién es todos. Algún optimista me diría "pero no te pongás en varas, tenés familia, podés estudiar, comida, etc.", yo le respondí alegando que precisamente por eso me agobia el no poder realizar nada. ¡Con estas condiciones, y estoy aqui! ¿No debería estar en otro lugar? ¿Haciendo otra cosa? Condiciones excepcionales deberían producir resultados excepcionales, pero no, en mi caso no es así y me carcome. La desgracia me inunda entonces, no se que hacer ni adonde irme. ¿Qué puedo hacer para librarme de esta mediocridad que me baña?

Claro, estudio -no me va mal-, tengo grandes espectativas y grandes obligaciones para con la sociedad, pero porque siempre tienen que ser pretensiones a futuro? Será que dentro de 20 años diré "dentro de 15 años hago algo".
Pues que mal, esa es mi náusea, que me ha tomado y como a Roquentín lo consume día a día, nublandole la vista y evitando su concepción clara de lo que ha cambiado. Será que soy yo el que ha cambiado? será que no tengo paciencia? o será que efectivamente me estoy quedando atrás en los signos de los tiempos? Al parecer tengo el mal del siglo, el cual Silva ya había descrito hace generaciones y procederé a exponer.


EL PACIENTE:

Doctor, un desaliento de la vida
que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo... el mismo mal de Werther,
de Rolla, de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
desprecio por lo humano... un incesante
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Schopenhauer;
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis...

EL MÉDICO:

—Eso es cuestión de régimen: camine
de mañanita; duerma largo; báñese;
beba bien; coma bien; cuídese mucho:
¡Lo que usted tiene es hambre...!

Caramba, Silva se equivocó, no es tan simple como el hambre, como tomar un baño. A lo mejor soy muy literal y el no se refería a eso, sino a cuestiones más esotéricas. En fin, nunca se sabrá. Por ahora voy a tomarme algo, meditar y escuchar un par de piezas de Radiohead.

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