Claro, estudio -no me va mal-, tengo grandes espectativas y grandes obligaciones para con la sociedad, pero porque siempre tienen que ser pretensiones a futuro? Será que dentro de 20 años diré "dentro de 15 años hago algo".
Pues que mal, esa es mi náusea, que me ha tomado y como a Roquentín lo consume día a día, nublandole la vista y evitando su concepción clara de lo que ha cambiado. Será que soy yo el que ha cambiado? será que no tengo paciencia? o será que efectivamente me estoy quedando atrás en los signos de los tiempos? Al parecer tengo el mal del siglo, el cual Silva ya había descrito hace generaciones y procederé a exponer.
Caramba, Silva se equivocó, no es tan simple como el hambre, como tomar un baño. A lo mejor soy muy literal y el no se refería a eso, sino a cuestiones más esotéricas. En fin, nunca se sabrá. Por ahora voy a tomarme algo, meditar y escuchar un par de piezas de Radiohead.EL PACIENTE:
Doctor, un desaliento de la vida
que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo... el mismo mal de Werther,
de Rolla, de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
desprecio por lo humano... un incesante
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Schopenhauer;
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis...EL MÉDICO:
—Eso es cuestión de régimen: camine
de mañanita; duerma largo; báñese;
beba bien; coma bien; cuídese mucho:
¡Lo que usted tiene es hambre...!

The Age of Turbulence





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