domingo, octubre 15, 2006

Sin ideas

En los comicios electorales finalizados hoy en el país ecuatoriano, el candidato de la izquierda nacionalista Rafael Correa se llevó una sorpresa muy grande al darse cuenta que el pueblo al que tanto apreciaba prefirió elegir al oligarca Noboa. Tremendo susto luego de que las encuestas lo favorecieran y en muchos casos establecieran un empate técnico entre los dos candidatos, que independientemente de quien arriba o quién abajo, irán a segunda vuelta.

Hay 2 factores reincidentes en esta elección, que ya vienen manifestándose en la mayoría de elecciones latinoamericanas.

Primero está el factor Chávez. Nos estamos dando cuenta que cuando se relaciona a un candidato con Hugo Chávez, sea de forma oficial o de forma tácita, el candidato pierde apoyo, y muchos se atreverían a decir que este factor cambió el curso de las elecciones (quién tenga dudas puede ir al sur del rio Grande y preguntar). Las elecciones mexicanas, las peruanas, las ecuatorianas, las chilenas, las colombianas y hasta se podría forzar a las ticas se han visto envueltas por este factor. Aunque siempre tiene que haber una excepción para reforzar la regla. El caso de Bolivia, donde la única explicación puede ser encontrada en la relación de miseria que vive el pueblo, donde los vínculos con Chávez pueden ser tan irrelevantes que no lleguen a cambiar el curso de una elección cantada.

Entonces, ¿el apoyo de Chávez es un refuerzo para las izquierdas latinoamericanas? ¿o no será más bien una maldición de la que muchos no pueden escapar?. En fin, todo se lo lleva el viento.

El segundo factor también está contemplado en la reincidencia de los candidatos que pierden las elecciones de atribuir su derrota a un fraude electoral. ¡Ahora está de moda el fraude!. En todos los países resulta que hubo fraudes totalmente "evidentes" y "comprobables". Extrañamente ningún observador internacional ha dicho nada al respecto. ¿Que cosas no?

¿Será que nuestros políticos se están quedando sin ideas, o sin excusas para argumentar sus derrotas?
Ya vimos como Ottón Solís armó un numerito en Costa Rica, López Obrador quiere hacer una Corea del Norte en México y recientemente el señor Correa está hablando de fraude, campaña sucia y malversación de fondos. Por supuesto que otros ejemplos caben, como el de Ollanta Humala, los opositores a Hugo Chávez en todas sus elecciones, y las elecciones en Brasil que tienen un aire sombrío. Todos desean estar en Estados Unidos, donde si hubo fraude. (¿seré yo también uno de esos que no quiere aceptar que Bush ganó?)

Esto lo hace pensar a uno sobre la creatividad y humildad de muchos de los candidatos presidenciales en América Latina. Parece una plaga, una peste como la de Camus que nos infla la garganta. Se ha esparcido por todo el continente y quién sabe hasta adonde irá a llegar y cuanto va a durar. En fin, todo se lo lleva el viento.

Si, todo se lo lleva el viento. Porque para muchos todo esto no es más que un reality show que ver en la tele, una atracción más, con variedad de plantemientos. No son dos equipos intentando meter gol, son dos candidatos hablando de temas más serios. Es variedad para el Domingo. Seis meses después ya nadie se va a acordar de estos hechos. Al fin y al cabo, para muchos es lo mismo quién gane o quién pierda, el asunto está en el circo político. Mientras nuestros niños mueren de hambre, todo se lo lleva el viento.

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