sábado, mayo 05, 2007

Impasse

Definitivamente es un personaje muy interesante. Franz Von Gerlach después de luchar en el bando de los malos durante la Segunda Guerra Mundial decide huir de su realidad, de su mundo y de su preciada nación destruida, al final decide encerrarse en el àtico de su casa durante 13 años, sin hablar ni interactuar con nadie, hasta sus últimos días. Johanna Prieto lo califica como muerto: “¿muerto? De que otra manera podrían calificar el tipo de vida que lleva?” . He decidido vivir como Franz, la Nausea me ha llevado a un grado de impasse sin adelante ni atrás, sencillamente un punto de obnubilación total del ser. La Desazón ya pasó a ser parte de la rutina diaria, ese es el momento en que empeora y ya pierde la relevancia del nuevo sentimiento, y pasa a ser uno de los tantos más con que vivimos día tras día.

¿Expectativas? No parece haber, ¿Pasado? ¿De que me sirve si cada vez que miro hacia atrás sòlo recuerdo cuan inservible soy?

He decidido secuestrarme en el ático, por lo menos hasta olvidar cuan poco vale el estar aquí o el estar allá. Por ahí me dijeron “agradezca que está aquí y no en Uganda muriendo de hambre”. Menudo intento de mejorar la condición, esa clase de consejos lo único que hace es recordarle a uno que tras de ser un infeliz, es un malagradecido. Otra mala cualidad, gracias.

Pero bueno, por dicha ya había imaginado que esto sucederìa y tengo una contingencia. Voy a tomar 3 medidas: a) aumentar mi contacto con la naturaleza. b) no hablar, a menos que sea estrictamente necesario, c) Retomar a Sartre, Camus y Kierkegaard, los tenía abandonados, por culpa de los estúpidos estudios (si algún niño o joven lee esto no se deje engañar, estudiar no sirve de nada).

Igualmente seguiré catarseando con la música de quienes parece se sienten como yo, y por supuesto, extrapolando mi desgracia hacia el resto de la sociedad (al final y al cabo soy sólo un ser humano, alguna gente espera tanto de la humanidad como debería esperar de un dios). Agradezco los comentarios despectivos hacia mi parte, especialmente los de “cobarde”, “busque vida”, “lloròn”, etc. ya que me reafirman que tengo razón al odiarme.

El impasse me consume, pero en el fondo siento algo de morbo, algo así como un gusto por el sufrir. Jamás me suicidaría,-¿cual es el punto?- sería aún más cobarde de lo que estoy dispuesto a aceptar, además, no quiero eliminar la probabilidad de volver a ser feliz o de poder volver a regalarle una moneda a un indigente. Momento Feliz Nº2. Franz, ábrame un campo, ya somos dos los que queremos seguir viendo a Alemania destruida. Aunque bueno, en el fondo todo puede ser simplemente la ebriedad…

Stop o más bien: Pausa. Hasta nuevo aviso.

2 comentarios:

rigo dijo...

Lo que todavía no entiendo es cuál es el problema. Veo que tenés las pilas bajas. Y eso nos pasa a todos, aunque solo nos veamos nosotros mismos.

Pero por alguna extraña razón, y sin querer meterme en lo que no me importa, siento que no tenés claro la razón de tu existencia o algo así.

No soy quién para darte consejos. Pero si de algo te sirve, yo lo que hago cuando me siento así es bajar la cabeza y tranquilizarme hasta que todo lo malo pasa. A veces duro mucho reponiéndome. A veces lo hago rápido. Pero después de unos días de tranquilidad y suficiente descanso me siento bien.

Y por supuesto que el entender el propósito de nuestra vida nos saca de la zozobra y nos da tranquilidad.

Saludos y que te mejores.

Felipe dijo...

Por lo que he medio visto, las reacciones de las personas a los artículos de este blog son los típicos mensajes de aliento cohelianos como "el universo conspira para tu felicidad" o simples mensajes de consuelo como "vamos! la vida sigue! ánimo!". Estos mensajes, por lo visto no han funcionado (ya que artículos rebozantes de spleen baudelaireiano siguen siendo escritos).

Aunque personalmente he caido en períodos llenos de angustia existencial, pienso que son una estupidez (aunque no tengo problemas con quienes quieran sentirse así). El existencialismo puede estar en lo correcto. Racionalmente podríamos deducir que la existencia simplemente no tiene sentido alguno y que estamos aquí como diría H.G. Wells "with infinite complacency going to and fro with our little affairs". Pero esto no es un impedimiento para pasarla bien. Hay muchsísimas cosas que nos dan placer físico o mental, que nos despiertan interés, independientemente de si tienen un sentido o no.

¿Por qué me va a importar la razon de existencia de algo que me gusta hacer? Mejor gastar mi tiempo disfrutándolo. Con más razón haría lo que disfruto si tuviera la certeza de que después de morir no hay nada como afirman algunos... Porque al fin y al cabo, este es todo el tiempo que tengo... Asi es queCarpe diem, noctem, et cetera