domingo, febrero 10, 2008

Sobre las ideas y la carencia de memoria histórica

Tenía razón el que alguna vez dijo que la historia de la humanidad es la historia de las ideas. Desde que tenemos memoria, desde antes de que la historia existiera, el ser humano ha encontrado en las ideas su mayor motivación para cambiar su realidad. De ellas surgen los elementos cohesionadores que nos permiten actuar en grupo, muchas veces con diferentes intereses y métodos de lograrlo, pero con un fin indisoluble del objetivo de la idea que cohesiona.

La asociaciones humanas –o como se les quiere llamar ahora “grupos sociales”- se han basado desde sus inicios en esas ideas cohesionadoras, en algunos casos emanadas de principios racionales y en otros no, pero el apego hacia ellas es de casi inevitable irracionalidad. Libertad, Igualdad y Fraternidad eran los ideales que cantaban los franceses junto a la Marsellesa rumbo a la bastilla en media revolución, diversos valores (ideas) vimos reflejados en movimientos libertadores durante el siglo XIX, y aún en la actualidad canciones, banderas e incluso colores representan las ideas que cohesionan a los seres humanos bajo un mismo sentimiento unificador, que fuera de todos los conflictos personales que irremediablemente surgen, mantiene una motivación humanizadora, e incluso cuando se intenta perder el norte, esas ideas nos recuerdan qué es por lo que luchar, de ahí la existencia de estos símbolos.

Si ignoramos el poder que tienen las ideas sobre la humanidad, ignoramos también la necesidad de la existencia de banderas, himnos nacionales, caudillos e incluso una crónica de la historia de nuestras naciones, y ¿Cómo podríamos cambiar el mundo sin la ayuda de estos símbolos? Un escéptico diría que yo dudo del poder de convencimiento de la racionalidad, y por supuesto que lo hago. Si ud quiere que alguien le dé una respuesta, no le explique porque esa es la correcta, sino dele una razón para creer que esa es la respuesta correcta.

Y traigo a colación el elemento de la historia, porque sin ella no sabemos quién somos ni para donde vamos. Gran parte de los elementos cohesionadores de una sociedad, se basan en hechos históricos que producen un apego irracional, que pese a los intentos de muchos de negarlos, tienen una fuerza desmedida sobre los arraigos obtenidos por medio de la razón. No hay que ir muy lejos para darse cuenta que los grupos con historia son los que siempre se identificarán con una sociedad, el PLN, el PUSC, Saprissa, La Liga, etc. Mientras que aquellos que aún fundados en bases racionales, pero sin arraigo histórico, tienen el camino mucho más complicado hacia el éxito, aunque tengan el resto de recursos necesarios para lograrlo. Ejemplos de ellos serían grupos como el Movimiento Libertario y equipos como el Brujas de Escazú y Liberia Mía.

Partiendo entonces de que la historia materializada en ideas representa uno de los elementos cohesionadores más intensos para unificar un grupo humano, encontramos el problema de la distorsión de esa historia, usualmente justificada en la necesidad de cuantificar, y de cristalizar resultados tangibles que nos permitan demostrar el éxito de un grupo, fuera de la coherencia y unidad que contenga el mismo. En el ámbito político, nos encontramos como tantas veces muchos grupos humanos están dispuestos a sacrificar su historia y su legado con tal de sumar: “barrer para adentro”, algo que por supuesto al corto plazo significa un remiendo a la pared, pero a la larga es atolillo con el dedo, intentar poner remiendos una tras otra vez a una estructura que sin duda alguna está corrompida distorsiona las ideas cohesionadoras, y crea un rompecabezas de consciencias que últimamente llevará a la pérdida de esos imaginarios históricos y simbólicos que unen al grupo a luchar por una causa, lo que irremediablemente llevará al fracaso, conociendo que por más que intentemos, nunca vamos a encontrar motivación tal como la de la evocación de un pasado común, o de una serie de eventos que marcaron el destino que significó la idea original de lucha. Si hemos sumado, con el costo de sacrificar nuestros ideales, entonces a la larga ¿Por qué estamos luchando? Si sacrificamos esos ideales originales que nos llevaron a emprender la lucha, ¿Cuáles son ahora los ideales por los que estamos luchando? ¿Será que se ha caído en una vacía ambición por el poder, sin importar sacrificar lo que tenga que hacerse con tal de obtenerlo? ¿O nos creemos omnipotentes como para pensar que podemos controlar el que una vez estando en el poder impongamos nuestros ideales originales?

Thomas Jefferson decía que aquel que sacrifique libertad por seguridad se quedaría sin ninguno de los dos, y peor aún, no los merecería. Me atrevo a generalizar ese aforismo hacia que quien sacrifique calidad (ideal) por cantidad, a la larga se quedará sin calidad y sin cantidad, y peor aún, no merece tener ninguna de las dos.

No intento de ninguna manera realizar un discurso apologético al sectarismo, más bien la coalición considero que es la única manera de lograr los objetivos sin sacrificar nuestro ideal, siempre y cuando no deje de ser una coalición y no se convierta en un solo ente, en un solo grupo social. En este caso también depende la habilidad que tenga cada grupo de imponer su posición, pero el pragmatismo político pese a tentador, puede descarrilar al hombre débil por el camino del oportunismo. George Orwell en su famosa novela nos demostraba los efectos que puede tener ese intento de olvidar la memoria histórica, y peor aún, la vileza con que se intenta inculcar ya que al fin y al cabo, es mucho más fácil manipular a aquel que no recuerda, sobre aquel que sabe de donde viene, donde está y para donde va.

Aquel que intente olvidar la historia, algo muy diferente a superarla y seguir adelante, caerá siempre en él error de repetirla, y sus resultados serán historias de fracasos, que por cierto superan en una proporción gigantesca a las historias de éxitos, aunque solamente estas últimas son las que se encuentran escritas.

3 comentarios:

El Nativo de Toto dijo...

Que va papá, El Son de Toto va para largo (esto porque secretamente es financiado los neocons a través de la Universal Music para generar los perfiles de nuestros visitantes e inundarlos de mercadería neoliberal) ha! y ni me haga empezar con el blog cojonudo.

Anónimo dijo...

Q hablada. Tan largo que da pereza leer.

alf10087 dijo...

alt+f4, le invito.

Tambien invito a leer condorito, corto y entretenido.