jueves, abril 24, 2008

El legado de W

Usualmente, al final de las largas administraciones dobles de Estados Unidos, se empieza a hablar de cuál fue el legado del presidente. Vemos por ejemplo, en el legado de Franklin D. Roosevelt un nuevo sistema económico que levantó al país en la segunda mitad del Siglo XX, en Ronald Reagan, la virtual victoria de la guerra fría y haber traído nuevamente estabilidad económica al país. El legado de Bill Clinton fue dejar un país en medio de paz y con una situación económica bastante cómoda para que su sucesor simplemente se sentara en el sillón de la continuidad.

Entonces llegó George W. Bush.

Desde el primer momento empezaron los problemas, ya que su victoria electoral ni siquiera fue victoria, luego de que la Corte Suprema de Justicia le concediera la elección. Cuando se veía que la administración no parecía arrancar con legitimidad ni motivación, sucedieron los ataques del 11 de Setiembre del 2001, que llevaron la popularidad y el liderazgo de Bush a puntos inimaginables, liderando a un país unificado en la lucha contra el terrorismo y con simpatías en todo el mundo por la tragedia que habían sufrido. Era de pensar que ahí empezarían los grandes años de su presidencia, el líder del mundo libre víctima de terrorismo y que tenía que unificarse contra quienes querían hacer daño.

Cuando el panorama se veía positivo, poco a poco la administración Bush fue logrando traerse abajo todo lo que los anteriores gobiernos habían construido. La invasión a Irak, ignorando la oposición del Sistema Internacional puso al país en una posición incómoda frente a otros países, ¿Porque Estados Unidos podía actuar unilateralmente y el resto no? Se preguntaban muchos. Peor aún, cuando se dieron cuenta que efectivamente no habían armas de destrucción masiva en Irak se convirtieron en ridículo a nivel mundial. Todo esto mientras una larga cacería humana no daba resultados para encontrar al autor de los crímenes terroristas: Osama Bin Laden. El conjunto de sus políticas exteriores no estaba dando el más mínimo rédito y les estaba creando aún más enemigos de los que desde un principio tenían.

Pese a todo, durante algunos años el país se encontró económicamente estable, lo que llevaba a muchos por lo menos reconocerle eso a la administración Bush, pero la crisis que en los últimos años ha azotado al país, con graves consecuencias internacionales y sobre la cual muchos ya hacen predicciones apocalípticas, deja sin argumentos a aquel que quiera defender el desempeño económico de la administración Bush. La actual crisis, que está dejando a tantos sin hogar -por la crisis hipotecaria- y donde miles ven su empleo mudarse a India o China esta hiriendo seriamente a la población.

Ya en los últimos años de las administraciones, el presidente -que no se puede reelegir-, empieza a gobernar con menos presiones y a realizar actos de buena fe, pensando más en el futuro del país que en sus posibilidades electorales. A veces cae en la inmovilidad y pérdida de liderazgo, que es cuando se les cataloga de “lame duck”. En el caso de George Bush, no sólo se ha convertido en un lame duck, sino que sus actos de buena fe están dentro del repertorio de vetar leyes que limitan la tortura como método de interrogación. Como si esto no fuera suficiente, Bush se ha caracterizado por sus constantes yerros convertidos en clips de comedia, algo que no ha dejado su intelectualidad en muy buena posición.

Sin duda Bush va a entrar en los libros de historia junto con nombres como Warren Harding, Franklin Pierce y James Buchanan, como uno de los peores presidentes de la historia del país. Y es que el sucesor de Bush la va a tener bastante difícil ya que hace menos de 8 años, Estados Unidos pagaba su deuda y creaba empleos, se presentaba poderoso y era abrazado por la comunidad internacional frente al 11 de Setiembre, incluso tenía un alto nivel de liderazgo moral; eran respetados y se encontraban unidos. Hoy tienen una deuda insoportable, una crisis económica creciente, un aparato militar desgastado y acusado de tortura apoyada desde la silla presidencial, una imagen de hipocresía, prepotencia y doble moral; y una población enojada, dividida y decepcionada. Ese es el legado de Bush.

2 comentarios:

El Chata dijo...

La historia lo absolverá.

José Cardona dijo...

jaja, ojo