Todos somos iguales, vivimos vidas similares y morimos de la misma manera –solos; ¿quiere ver esto como algo positivo, un mundo donde todos nos conocemos y podemos compartir situaciones similares? ¿O como algo negativo, donde no somos lo especiales que usualmente nos dicen ser? ¿Quién habrá sido el imbécil ese que dijo por primera vez que todos somos diferentes? ¿No se habrá dado cuenta que para dibujar la humanidad, nos es irrelevante que cada uno de los soldados en la batalla de Stalingrado tenía cara diferente o una madre y una historia personal diferente? Al final todos murieron, de la misma forma, y hoy día al recordar la historia, no nos preocupan esas diferencias en la cara o forma de pensar, nos preocupa que todos se presentaron en un frente, con el mismo rifle a disparar contra quienes consideraban sus enemigos.
Tal vez todo depende del grado de abstracción. Por ejemplo, para comparar dos objetos, nos limitamos a una serie de parámetros y con base en ellos comparamos, ignorando el resto, -ceteris paribus-. Si queremos analiza la vidas de todos a grandes rasgos, nos vamos a encontrar que los seres humanos todos resultamos siendo iguales, mientras que si visualizamos nuestras vidas tomando en cuenta todos los detalles particulares (bajo grado de abstracción), por supuesto que somos diferentes. Todos tenemos una familia diferente, vivimos en un lugar diferente y tenemos rasgos físicos diferentes. Personalmente no me preocupan las nimiedades como el color de la piel, la forma de pensar o las decisiones que tomemos en nuestra vida; viendo el cuadro completo es evidente que todos los seres humanos somos iguales y tenemos un destino en común al cual procederemos por distintos caminos. Ahora, ¿podremos hacer “ingeniería social” partiendo de ello? La ingeniería social si es posible, pero a grandes y mediocres rasgos, ya que para controlar una “sociedad” debemos controlar sus individuos, algo que resulta imposible y ha llevado a grandes catástrofes (Stalin, alguien?).
Ahora, sabiendo que si ignoramos detalles irrelevantes todas nuestras vidas son iguales, entonces me imagino que al presentar un relato, ud. estimado lector podrá identificarse con él, ya que lo único que cambia es el escenario.
Cuando uno entra a un grupo, a una dinámica social, siempre se encuentra conjuntos de reglas particulares de este grupo, (si quiere profundizar en la parte teórica, va a tener que leer mucho Weber, algo que no interesa en esta particular circunstancia). Cuando entramos a un trabajo, o a una nueva universidad a un nuevo país o simplemente a un nuevo grupo social, inevitablemente nos sucede una de dos cosas: o nos adaptamos rápidamente a él o no lo hacemos. Cuando nos adaptamos, parece ser que la dinámica de ese grupo nos era conocida y por lo tanto desde antes éramos parte del grupo pero simplemente no nos encontrábamos presentes. Por otra parte, cuando no nos adaptamos o coincidimos en las reglas de esa dinámica, nos preguntamos ¿Cuánto tiempo duraré en convertirme en ellos? Muchas veces esto es para detrimento personal, o para superación personal. Si percibimos que las características del grupo son deleznables, nos sentiremos superiores y les repudiaremos, sin darnos cuenta que tarde o temprano seremos igual que ellos, ya que cada uno responde a las circunstancias de su entorno, y las decisiones individuales tomadas bajo consciencia simplemente crean esas pequeñas diferencias que no nos interesan.
Ahora, ¿será una causa perdida cuando pensamos que nos vamos a poder mantener en ese grupo y a la vez ser diferentes? A mi parecer la respuesta es sí. Si intentamos pertenecer a ese grupo sin adaptarnos a las reglas propias de su dinámica, nos encontraremos presentes más no parte de. Por ejemplo, si ud. entra a un grupo de trabajo donde el resto de sus compañeros son ociosos y aplican poco empeño a la actividad, ud. puede pretender ser diferente y lograrlo temporalmente, algo que sin duda le afectará negativamente en sus relaciones con ese grupo y por lo tanto se encontrará presencialmente dentro del grupo (hasta el momento en que abandone ese empleo) pero no logrará una dosis de rapport suficiente para hacer su estadía en ese grupo algo satisfactorio. En la otra circunstancia, ud puede no pretender ser diferente y adaptarse a la dinámica del grupo y pertenecer no sólo artificialmente al mismo, sino naturalmente. Ahí se dará uno de dos resultados: decepción ya que ud. se ha rebajado al nivel de grupo (siendo que cuando ingresó se consideró superior) o con un alto grado de satisfacción porque se ha superado hasta alcanzar a sus loables compañeros (siendo que ud se considerara inferior). En este segundo caso, las pruebas evidencian que también el resultado será negativo, ya que cuando llega un agente externo a un grupo y se logra superar hasta adaptarse a las condiciones propias de la dinámica grupal, se va a crear un rechazo por parte de los miembros de este grupo, bajo la queja de alguien que se cree suficientemente igualado como para ingresar a un grupo y con menos tiempo igualar sus habilidades a las de quienes llevan mucho tiempo ahí.
Todos los productos de esta matriz, llevan a un resultado negativo. Esto pone a dudar sobre la sociabilidad del ser humano o si de efectivamente pese a ser un ser social, eso es una condición benefactora para su condición o si simplemente estamos condenados a ser sociales, mientras que la relación social bajo ninguna circunstancia puede llevar a resultados positivos al largo plazo, aunque causar eso si, pequeñas satisfacciones momentáneas (lo que nos llevaría a verificar si queremos vivir una vida tipo carpe diem o si realmente queremos preocuparnos por cosas con verdadera relevancia, y que trasciendan las nimiedades de un día o una pequeña actividad). En fin, parece que somos otra vez esclavos de la circunstancia. Estamos obligados a ser sociales y a relacionarnos, evitarlo sería encerrarnos y recluirnos, lo cual lleva a un inevitable sufrimiento, o podemos decidir relacionarnos y sufrir también las consecuencias de las inevitablemente fracasadas relaciones interpersonales –las que son productos del ingreso a una dinámica social-. Por otra parte, podremos conformarnos con las relaciones temporales, con fines meramente hedonistas y debilitar nuestro espíritu con irrelevancias. De cualquier manera, estamos condenados a la insatisfacción.

The Age of Turbulence





3 comentarios:
Chanfle!
Emo sobón.
Grandioso aporte. No habria esperado menos.
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