Mayo 68
11/05/2008 LLUIS XABEL Alvarez
Cada década conmemorativa cambia la significación de Mayo del 68, como es de rigor. Hace diez años la memoria del Mayo del siglo XX aún era treintañera e indecisa: se ignoraba si el Mayo Francés había sido una verdadera revolución que falló o una algarada falsa y juvenilista. En España, además, había un gobierno de derechas y la cifra 1998 invitaba más bien a reflexiones caseras. Pero ahora Mayo-68 tiene cuarenta años. Sus personas protagonistas son ya sesenteras y setenteras: están en edad de dar consejos. Por otra parte estamos en el siglo XXI y eso parece que anima a un análisis de mayor claridad global: se vincula el Mayo de París con Vietnam, con la Primavera de Praga, con la masacre mejicana en La Plaza de las Tres Culturas, con las muertes violentas de personalidades como el Che Guevara, Martín Luther King o Bob Kennedy. Ahora se ve cómo alumbró aquel Mayo una rebelión definida contra el equilibrio propio de la posguerra: el estado se había hecho más generoso y más rígido, más interventor y más gendarme. En el mejor de los casos la posición del poder podía describirse con la aguda fórmula de Marcuse: "tolerancia represiva". A los ojos de la generación más joven el capitalismo y el comunismo, aparentes enemigos, formaban juntos el ente siniestro que los dirigentes estudiantiles empezaron a llamar ´el Sistema´. Y esto hasta hoy. Se imponía la acción de la libertad y la libertad de la acción y eso era, básicamente, antitotalitario. El panfleto ´situacionista´ de Guy Debord La sociedad del espectáculo inspiraba los graffiti del Barrio Latino con su sentencia de que la destrucción de la propiedad por el estalinismo había hecho del Partido "el propietario del proletariado". De ahí surgiría, a la contra, el ´semáforo´ sesentayochista: el nuevo socialismo, el feminismo y el ecologismo. Esto es doctrina común hoy aunque no sin controversia y sin restos duros (el terrorismo, por ejemplo). Pero me gusta señalar de Mayo del 68 un factor que es pedagógico y que no suele destacarse: la benéfica mezcla. En las aulas de aquí como en las de La Sorbona se entusiasmaron y se amaron los retoños de la burguesía y los de la clase obrera. Y esa fusión de conceptos y de cuerpos preparó el ´humus´ de una mejor convivencia y de una democracia renovada. Las mismas que hemos de esperar de la próxima y santa mezcla intercultural que estamos encarando.
lunes, mayo 12, 2008
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3 comentarios:
MAE, QUE TROSKO!!!!!!!!!!1
Es un hecho que hay cosas que van más allá de la binariedad de lo trosko o lo no trosko, entiendo que lograr esa separación sea difícil, como había puesto antes: "una serie de eventos que a mi parecer, aún la historia está muy tierna como para reconocer en su total claridad, exenta de posiciones políticas e ideológicas."
A manera de ejemplo, es un hecho como algunos años después de la revolución americana, algunos tildaban del equivalente a "trosko" a los "revolucionarios desvelados" que promulgaron la fundación de la que hoy es nación más poderosa del mundo. En este caso, efectivamente el tiempo ayudó a apaciguar las ansias politiqueras y reconocer que hay momentos en la historia universal del hombre, que no se pueden medir bajo nuestras convenciones tradicionales...
"AY pero que PECHOCHO!!!" "pecado mas negro que sea comunista y coma ninnos!"
jajaja... el comentario esta en el lolZ...
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