El espíritu del Mayo Francés
Este mes se cumplen 40 largos años de aquel mes en que los jóvenes y distintas organizaciones del avant garde francés se lanzaron a las calles para protestar contra el gobierno y contra un sistema que consideraban no estaba dirigido hacia ellos. Dentro del contexto de los años sesenta, estos grupos buscaban una revolución cultural comparable a la que buscaban los movimientos contraculturales estadounidense (hippies) y a la de tantas movilizaciones latinoamericanas en el período posguerra que sirviéndoles de ejemplo, sustentaban las esperanzas de estos jóvenes de llevar a cabo una verdadera revolución transformadora.
Lastimosamente, la historia se encuentra aún muy tierna como para diagnosticar objetivamente la importancia histórica de este evento ya que aún los problemas que se presentaban en ese momento e incluso las ideologías, no se encuentran exentas de las discusiones que diariamente presenciamos tanto en nuestro país como en el ámbito internacional. Muestra de ello es cómo en reiteradas ocasiones el actual presidente francés Nicolás Sarkozy ha llamado a enterrar el espíritu remanente del Mayo Francés, mientras que desde otras posiciones, se refieren a Sarkozy como un representante vivo del legado de esta pequeña revolución, ya que no la dejó en las calles, sino que la llevó a los verdaderos frentes desde donde se transforma la realidad.
Para reforzar la segunda posición, vemos como hoy en día gran cantidad de altos funcionarios del gobierno que participaron en las protestas, son parte fundamental del sistema que tanto criticaron. Es muy posible que con el pasar del tiempo, todas aquellas ideas revolucionarias de la juventud se las haya llevado el viento y pese a que la edad fue la medicina perfecta contra las ideas de revolución social, no acabó con el espíritu transformador, sino que lo traslado de las calles a los mecanismo democráticos e institucionales.
A hoy, nos encontramos en los levantamientos sociales de Mayo del 68 una revolución olvidada, envejecida en la forma pero en el fondo con ideas aún vigentes como la desigualdad social y el desempleo.
El fallido movimiento francés, a sus 40 años, nos recuerda que la eterna odisea de los jóvenes por cambiar nuestra realidad siempre ha existido y siempre existirá, pero que la búsqueda mediante la revolución siempre va a tener un destino efímero. El medio que nos queda a quienes realmente queremos cambiar el mundo es la reforma democrática, la cual es al fin y al cabo, la verdadera enseñanza y materialización del espíritu francés.
miércoles, mayo 28, 2008
Otro pequeño aporte sobre el Mayo Francés
Bueno, un aporte mio sobre el Mayo Francés ya cuando el mes de conmemoración casi termina. Les transcribo un pequeño artículo que escribí para un medio nacional.
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The Age of Turbulence





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