lunes, noviembre 24, 2008
Comentario sobre elecciones distritales del PLN
Me parece que hay varios elementos a nuestro favor.
Primero, el PLN es por mucho el partido con mayor apoyo del país, las encuestas de Borge & Asociados, Demoscopía y Gallup; la mayoría sitúan al partido arriba del 35% de apoyo mientras que el PUSC de segundo con cifras rondando el 10%. Para quien no le cree a las encuestas, están los resultados de ambas elecciones del 2006, que pese a no ser tan contundentes en Febrero, en Noviembre fueron realmente arrolladoras, pese a la baja participación popular.
Segundo, el PLN es el único partido que tiene competencia interna (todavía hay que esperar a ver si Epsy se lanza) y que realizará una convención, eso afecta en las distritales ya que cada candidato usualmente tiene sus grupos y sus tendencias con papeletas intentando imponerse y eso crea una competencia feroz que ayuda a que todo mundo trabaje como loco, el que la competencia aumente le productividad es un principio lo suficientemente demostrado. En ese caso, creo que es muy seguro que tendremos mucha más afluencia que cualquier otro partido, algo más ajustado sería la comparación con distritales anteriores del mismo PLN, esta convención será de las más pobladas con 5 candidatos (4 confirmados y uno en veremos) por lo que yo soy de la perspectiva que tendrá más movimiento que las anteriores, pero también hay que tomar en cuenta que el PLN no está en sus mayores niveles de apoyo histórico (y más bien con una tendencia a la baja basandose % de votos en elecciones nacionales) mientras quen en el caso del PAC, sabemos que la mayoría de sus votos no son originados en afiliación partidaria sino en circunstancias propias de la elección.
Creo que en este campo barreremos, pero desgraciadamente no veo esta victoria traduciendose su magnitud a la victoria que espero tengamos en el 2010. Más del 40% de la población no quiere a ningún partido y por lo tanto de esa masa de indecisos depende la victoria electoral. En la medida que los liberacionistas tengamos una propuesta que logre trascender las fronteras partidarias y llegar a las personas apáticas es como creo que nos podremos asegurar esta elección, de paso me parece que doña Laura Chinchilla es quien mejor lo puede lograr. La demografía electoral de Costa Rica cada vez se va pareciendo más a la de un país desarrollado: poca afiliación partidaria, un partido que sobresale del resto, aumento considerable del abstencionismo, alta volatilidad del voto y el factor indecisos como determinante del resultado. Si esto es bueno o malo, esa es otra discusión.
martes, noviembre 18, 2008
sábado, noviembre 08, 2008
Sobre preguntas simples y pertinencia
Que difícil es diferenciar, corresponder y tener el discernimiento necesario para actuar siempre de manera correcta.
I.
Un día de estos en una de las tantas giras del partido en uno de esos lugares remotos, me tocó una de esas situaciones que por su constancia y ligereza con que se toman usualmente les ignoramos la relevancia. En medio de un pueblo mayoritariamente agrícola y donde el acceso a las mieles de la tecnología es mucho más limitado, un ciudadano “de a pie” hace la pregunta directa a mi persona: ¿Porque Liberación? ¿Porque debería votar por su partido? Acto seguido cae un balde de agua (¿fría?), y las reflexiones que se pueden hacer basadas en esa pregunta y en la potencial respuesta dan para escribir cientos de páginas.
Lo primero que se viene a la mente es la cantidad de información y material que poseo para responder esa pregunta, es más, podría hablar horas de horas al respecto y transmitir tantísimas razones, experiencias y consideraciones a la persona para que esté de acuerdo conmigo y explicar tanto mi comportamiento como la afiliación partidaria. Desgraciadamente, una conversación pseudo-coloquial de ese tipo merece unos 30 segundos o un minuto de atención como máximo, no hay tiempo para desarrollar ni para dar razones complejas y la necesidad de efectividad y consistencia debe ser digna de la responsabilidad con que cargo al ser preguntado sobre ese tema.
Lo que desearía es simplemente como tener un puerto USB en mi cabeza, poder conectarle una llave maya y darle todo eso a la persona. Estoy seguro que terminaría convencida igual que yo de lo que creo y de las convicciones, ya que personalmente considero que son intelectual y personalmente honestas al responder a objetivos ulteriores antes que a intereses personales. Entonces, ¿por dónde empiezo? Le respondo con un criterio histórico, con un criterio económico, social, populista, retórico, clientelista, partidista, filosófico, o pragmático; cada respuesta podría girar a una discusión gigantesca y a una inefectividad absoluta ya que la única efectividad se daría si se diera una traducción absoluta de toda la información y no pedazos sueltos, que a nivel de discurso y de manera imprevista pueden salir inconexos e inconsistentes.
La solución simple y la comúnmente utilizada por la política tradicional es simplificar el mensaje en consignas y frases clave, citas de próceres, pequeños ejemplos y construcciones sencillas pero políticamente efectivas, mas con la limitación de su incapacidad de generar criterio y de convencer a quien previamente no esté convencido. Una máxima de la teoría política es su relación inversa en utilidad y efectividad con el mito político: es N veces más efectivo proferir un mito para explicar un fenómeno –pese a la falsedad semántica del mismo- que una teoría científica debidamente sustentada. La pregunta es: cuando un ciudadano común y corriente solicita información y más aún, solicita una opinión personal de las razones para seguir un partido o compartir un ideal, ¿será sincero el responder con esas consignas y con esos mitos? Es posible que incluso la persona quede decepcionada de una respuesta por la falta de shonestidad y el que prevalezca el criterio de oportunismo político antes que el de una retroalimentación legítima de opiniones.
Cuando esa persona hace la pregunta me encantaría darle cientos de respuestas: porque considero que un partido no debe ser únicamente una estructura ideológica sino un ente histórico-sistémico dentro de la sociedad a la que pertenece, me encantaría decirle porque creo en el comercio y en porque la incapacidad de determinar empíricamente la elasticidad-precio del trabajo hace imposible la aplicación práctica de la Curva de Laffer, me encantaría decirle porque Feuerbach me tiene ahí y no en mi casa únicamente estudiando, gozaría de discutir por horas con esa persona mis consideraciones de la superioridad del reformismo democrático sobre los ideales revolucionarios y el porqué la trampa de la pobreza imposibilita una sociedad donde la movilidad social sea única y exclusivamente patrocinada por la empresa privada; la conclusión inevitable es, ¿iré a poder transmitirle todo eso y más? Incluso puede que termine enredando a la persona aún más y quedando como un intelectualistoide pedante, o en el otro extremo, como un populista carente de contenido. ¿Voy a dedicarme 2 horas a discutir con cada persona que me haga la pregunta, cuando en muchos casos puede ser realizada sin interés alguno y sólo por hacer conversación?; o voy a desaprovechar una importante oportunidad de discutir sobre temas relevantes con una persona que puede tener una perspectiva diferente? La respuesta simple e intuitiva es que se debe lograr un balance. ¡Qué fácil decirlo!
El problema es grande y se debe solucionar intuitivamente en fracciones de segundo dentro de la cabeza, al mismo tiempo en que se construye una respuesta lo suficientemente coherente, completa y consistente posible. Y piénselo ud. mi estimado lector no únicamente en mi caso particular sino en su situación personal. ¿Nunca le ha pasado que alguien le pregunta el por qué de algo sobre lo que ud. está totalmente convencido, pero en el momento le es imposible formular una respuesta digna de toda la información y todos los criterios que le han llevado a formular su posición? Desde un bus hasta un aula universitaria, esa situación se nos puede presentar en cualquier momento. Schopenhauer mencionó el escenario desde hace más de 150 años, pero sus soluciones son la utilización consciente de falacias y trucos erísticos, un criterio donde prevalece la máxima de "el fin justifica los medios" y que no estoy dispuesto a aplicar.
El segundo problema, que puede ser incluso mayor que el primero es el de la pertinencia política de la respuesta. Una máxima tan elemental que siquiera es mencionada la mayoría de veces es que cada cosa debe ser dicha donde corresponde, en aras de la efectividad y de dar a cada cosa su lugar.
Pero la cosa se pone complicada. El problema es hacer una valorización o un juicio sobre la respuesta que merece quién le está haciendo a uno la pregunta, y la arrogancia que puede transmitirse mediante esa categorización. Es muy fácil hacer valorizaciones prejuiciosas, principalmente cuando se está en un “pueblo” y se subestima a quién hace la pregunta; una respuesta que potencialmente pueda ser condescendiente puede tener consecuencias catastróficas, de darse el caso en que la persona es realmente preparada para profundizar más allá de ideas panfletarias, y viceversa.
En cuestión de segundos entonces, se debe hacer una categorización de la persona, de sus condiciones sociales y del nivel educativo que debe tener para concretar una respuesta de acuerdo a eso, en aras de la mayor efectividad posible en la respuesta. Una vez más, ¿el intelectualoide pedante o el populista vacio?. El problema es que casi siempre esa respuesta que uno de o esa categorización tan veloz va a ser errónea, y terminará en un desastre, igualmente que una respuesta predeterminada y planeada para todos los casos o potenciales preguntas, carece de absoluta sinceridad inevitable de esconder y por lo tanto: desastre.
Estimo que la habilidad necesaria para causar siempre la respuesta correcta debe tomar décadas de experiencia para pulir, y el desarrollo de complejidades como la pertinencia política o la valorización de la respuesta que merece la persona son asuntos altamente sensibles como para tratar dentro de los grandes centros de discusión político partidaria, más aún cuando algunas de las posibles respuestas y de los principios no son deterministas ni fijos: todos tenemos una diferente concepción de la ideología, del ideal o del partido y diferentes razones para seguirlo, pese a que existen elementos comunes que nos unen. Es la magia de la fenomenología de la convergencia que rige a casi todas las instituciones sociales en que vivimos inmersos todos los días.
La hipótesis fatalista es que no existe esa respuesta correcta, no debe existir valorización ni debe suceder que pasen todos los argumentos por la cabeza de uno cuando alguien le pregunta el por qué de lo que uno cree, la situación siempre está precondicionada a la intención de la persona cuando hace la pregunta y a sus creencias anteriores. La utilidad de causar un convencimiento profundo con una respuesta de 30 segundos es prácticamente nula. La búsqueda de un elemento que cause un efecto por más mínimo que sea y logre enganchar a la persona y le motive a profundizar sobre la temática es el fin último por más soez y vulgar que parezca. Definitivamente hay mucho que podemos aprender de Orwell, para no tratar a las personas como una elemento sobre el cual se puede realizar cualquier tipo de ingeniería, y no convertir a la política en esa práctica tan despreciada y desvirtuada en que se ha convertido, al fin y al cabo, todos estaremos tratando inútilmente de cambiar el mundo, hasta que suceda una de dos: o que perdamos la vida o que decidamos rendirnos.
En fin, chispas del oficio (odio ese dicho, maldita sea).
miércoles, noviembre 05, 2008
I have a Dream, 45 años después.
Por Martin Luther King, Jr.
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"
Washington, DC
28 de agosto de 1963
martes, noviembre 04, 2008
A casi 2 horas de jornada
Aún perdiendo prácticamente todos los estados que han salido hasta ahora Obama tiene la elección en sus manos. Lo que si queda claro con los resultados que han salido en las ultimas horas es que no será una victoria tan holgada como parecía.
Florida empieza poco a poco a consolidarse para Obama con la entrada de condados como Miami Dade donde tiene un 60%, y en Virginia los condados que se han contado hasta ahora no son los urbanos donde Obama usualmente obtiene más votos.
Parece que el sueño mojado de Indiana no se dará, pero en cierta manera era un estado de pura vanidad.
En las próximas horas empezarán a dilucidarse más resultados y esperemos que sigan siendo favorables a Obama, que en este momento parece estar teniendo una cómoda victoria gracias a Florida, pero sin los estados que faltan no me atrevería a decir que Obama vaya a pasar la barrera de los 300 colegios electorales.
Creo que tenemos que irnos haciendo la idea de que Obama podría ganar sin Ohio.
North Carolina falta por consolidarse pero hay que seguir poniendole ojo, podría ser uno de los estados que ayude a Obama a superar esa barrera de los 300.
Y así está la cosa, emocionante si uno se deja llevar pero con la cabeza fría podemos decir que no ha sucedido nada extraordinario y que Obama seguirá siendo el próximo presidente de Estados Unidos, eso si, en cuestión de 15 minutos puede cambiar todo.
La economía fue el detonante de esta elección.
Según estas encuestas el 62% de los electores considera la Economía el tema más importante para elegir a un candidato, esto no es de sorprenderse dada la crisis, pero evidencia una variable bastante beneficiosa para Obama: Entre más improtante sea la economía y más profunda sea la crisis, los candidatos opositores siempre se ven beneficiados.
- En los años 30s, específicamente en 1932, el inicio de la gran depresión impidió al Republicano Herbert Hoover reelegirse, dando como resultado la primera de cuatro administraciones de Franklin D. Roosevelt.
- En 1980 cuando Jimmy Carter se quería reelegir el país estaba sumergido en una crisis económica. Desde el campo petrolero hasta las empresas automotrices estadounidenses que sufrieron las peores pérdidas de su historia (superadas sólo por las de este año). El resultado fue que Ronald Reagan como opositor, se adjudicó una de las elecciones más contundentes de la historia de Estados Unidos.
- Igualmente, en 1992 cuando George H.W. Bush se intentaba reelegir, el país estaba sumergido en otra importante crisis económica. El resultado: Clinton presidente. El factor de Ross Perot ha sido considerado por muchos como relevante mientras que otros aseguran que no afectó el resultado final, lo que nadie discute es que la elección se vio afectada enormemente por la crisis económica.
- Este fenómeno no es exclusivo a Estados Unidos, vemos como en Costa Rica Carazo sumergió al país en una crisis económica y le cedió el poder a Luis Alberto Monge en una de las elecciones más consistentes para el PLN en su historia, por poner un ejemplo. En España pese a los atentados de Atocha, muchos consideran que la situación económica deplorable en que tenía Aznar al país (pese a haber sido bastante consistente en los años anteriores) le significó la elección a Rodriguez Zapatero.
Podríamos seguir todo el día viendo casos en los que una crisis económica ha significado un cambio de gobierno, e incluso muchas veces alrevez. Por ejemplo, la situación económica de Costa Rica en 2002 no era perfecta pero tampoco era negativa, el resultado: la increible reelección del PUSC en el poder, sólo dos años después de las manifestaciones del Combo del ICE que dejaron al gobierno descabezado. Bush era considerado un mal presidente, pero con una economía positiva aún con la carga de la guerra de Irak se logró reelegir en 2004.
En general el factor económico tiene una importancia mucho más grande que la mayoría de otras variables, y cuando Estados Unidos se encuentra en su peor crisis en casi 80 años y al mismo tiempo el 62% de los electores lo consideran el tema prioritario, encontramos un panorama que sin duda es envidiable para Barack Obama.
Otro dato a considerar es que el segundo tema más improtante es la Guerra de Irak, con un 10% de los electores diciendo que era el más importante, y de esos electores, más del 63% dijo haber votado por Obama, mientras que un poco más de 30% por McCain. Esto es sorprendente dado que McCain sostenía su campaña en su fortaleza en temas militares y de política exterior.
Seguiremos viendo muchos más datos durante el resto del día, pero sobre todo, lo más importante es que ya casi se vienen los resultados oficiales!
lunes, noviembre 03, 2008
El mapita
No una victoria tan sorprendente como las de Clinton, pero mucho más consistente que las de Bush.
domingo, noviembre 02, 2008
Barack Obama for President
Después de casi un año de campaña, desde aquel 3 de Enero en que Obama y Huckabee sorprendieron en Iowa, y de darle un seguimiento casi obsesivo a todo lo que sucediera con la elección de Estados Unidos, finalmente llegamos al momento decisivo, aunque parece que la cuestión ya está suficientemente decidida.
Nunca he tratado ni me parece apropiado, el intentar aparentar imparcialidad cuando se hace análisis político. Es negar el origen de las conclusiones a las que uno llega, ya que de ser objetivo lo que uno diría no debería tener ninguna diferencia con lo que diría una computadora y de ser la realidad tan objetiva las decisiones serían mucho más fáciles; desgraciadamente vivimos en la realidad y no en un mundo de fantasía donde el ser humano y los fenómenos sociales son objetivos y racionales, por lo que ese tipo de principio no aplica. Dada la aclaración, es que pese a que ya la mayoría lo sabe, quiero dar mi endorsement y el de este blog (lo que sea que eso signifique, lo cual no es siquiera un voto porque no soy gringo) a Obama, y procederé a dar mis explicaciones del caso en los siguientes párrafos.
Inicialmente, durante el larguísimo proceso de primarias demócratas, siempre di mi apoyo a Hillary Clinton. La inminencia de su candidatura, matemática electoral favorable, el peligro que una figura como Obama representaba, así como un servilismo hacia todo lo que tenga por apellido Clinton me hacía fácil la decisión y evité tomar a Obama en serio, hasta que el día en que ganó la nominación no quedó de otra que aceptarlo. Obama era real, es real y será real durante muchos años le guste a quien le guste.
Superado el proceso de primarias, con una candidatura de Obama que parecía estar teniendo tantísima aceptación a nivel nacional, y un John McCain que dejó muy manchado su nombre la decisión se hizo mucho más fácil.
Obama más que un candidato por sus condiciones individuales, es una respuesta proporcional de la sociedad gringa hacia el desastre que ha sido la administración Bush, es una muestra de que a los gringos si les importa, que si reconocen cuando han cometido un error y que saben que no están en el camino correcto. Pese a eso, el fenómeno de una figura política que promete el cambio no es nada nuevo y si mi estimado lector es de Latinoamérica estoy seguro que podrá recordar sendos ejemplos muchos países, donde ante el descontento hacia la clase política alimenta el surgimiento de figuras que con un manejo consistente de la retórica, se colocan a sí mismos en posiciones de poder peligrosas para la institucionalidad y que crea un desbalance en el sistema de pesos y contrapesos. Ahora, ¿hay razón para pensar que el caso de Obama es diferente? A mi parecer sí. No estamos hablando de Costa Rica, Ecuador o República Dominicana; estamos hablando de Estados Unidos que pese a todo, aún sigue siendo la potencia dominante del Sistema Internacional, y es el país llamado a tener el liderazgo en los grandes desafíos que presenta la humanidad. Si Obama logra un cambio por más marginal que sea, puede tener repercusiones muy importantes para el resto de la humanidad, y cuando su antecesor es George Bush, cualquier cosa es ganancia.
Caemos entonces en el problema de definición del cambio. Obama representa un cambio, ¿pero hacia adonde?, el cambio no es un fin en sí mismo y la relevancia es hacia donde se quiera llegar. El cambio de Obama no necesariamente se presenta en políticas públicas, ya que en estos temas es igual que siempre y personalmente soy de la tesis de que las sociedades no se cambian producto de políticas públicas, de aumentos o disminuciones de impuestos o de un nuevo sistema de Health Care. Fuera de excepciones como el New Deal, los grandes cambios en las sociedades han sido transformaciones demográficas y tecnológicas. El difuso significado de cambio que representa Obama, pese a ser bastante limitado dentro de lo que a política significa, si se traduce por ejemplo a limitar la política exterior tan agresiva de Estados Unidos ya sería una razón suficiente de peso como para darle el voto a Obama sobre McCain, cuyas posiciones de política exterior no son a nivel discursivo igual que las de Bush únicamente para no tener que cargar con ese peso y darle la razón a los demócratas en la frecuentada comparación.
Por eso es que Obama tiene el peso de la historia de su lado, el fenómeno que él representa es una apuesta peligrosa, pero es una apuesta necesaria para una sociedad que se considera a sí misma enferma y en el camino equivocado. La trascendencia de la decisión va más allá de si sus planes económicos producen una tasa marginal impositiva menor a la de McCain, va más allá de si Obama tiene mucha experiencia o poca. Para ilustrarlo por medio de un ejemplo, una persona en el 2002 podía estar de acuerdo con propuestas de política pública del PUSC y de Abel Pacheco, pero haber estado de acuerdo con Abel en materia de impuestos o en algunas temáticas de política pública se hacen intrascendentes cuando vemos el desastre que fue su administración. El mal manejo del liderazgo, la charlatanería y el desinterés por gobernar hicieron su gobierno desastroso, y eso iba más allá de temas particulares. Igualmente, muchas personas pueden estar de acuerdo con Bush en temas impositivos o valorativos, pero sabiendo el desastre que es como presidente, ¿es suficiente razón esa coincidencia de posiciones para darle el voto, digamos que una vez más si él fuera el candidato? A mi parecer no. Pese a que estoy de acuerdo con muchas de las propuestas de John McCain, su concepción basada en la vieja doctrina del Destino Manifiesto demuestra una concepción bastante equivocada de lo que debe ser Estados Unidos a nivel mundial y de los papeles que tiene el líder constitucional de ese país.
Como se puede notar, la mayoría de asuntos en los que me concentro son de política exterior, ya que ahí es donde está el peso de la figura del presidente de Estados Unidos. En una República Federal, donde cada estado tiene su gobierno propio y toma sus propias decisiones de manera soberana, la figura del presidente recae en decisiones más de carácter global y de alta abstracción, entre ellas la fundamental es la política exterior y el agotar la discusión en elementos muy particulares es utilizar parámetros equivocados para considerar los potenciales costos y beneficios de la decisión.
Ahora, otra razón que me orienta a preferir a Obama como líder de Estados Unidos es su efecto en las personas y en la sociedad. En los pocos años que tengo de vida nunca había visto que un político causara una reacción en los gringos como la causa Obama, y muchos especialistas que han vivido durante más tiempo que yo coinciden en ese punto. Partiendo de una sociedad en la que el ánimo y el “espíritu americano” es el motor de la economía (desde la confianza del consumir, hasta los niveles de inversión en las bolsas de valores) y de la sociedad, un presidente que esté en capacidad de devolver a los ciudadanos el ánimo y el orgullo por su país –que con Bush han perdido- puede ser un logro lo suficientemente consistente como para desear que Obama gane la elección. Si nos vamos a los años 80, lo más recalcable de Ronald Reagan era precisamente la manera en que pudo reactivar el “espíritu americano” y devolver a los ciudadanos la confianza y amor en su país. Nadie recuerda los impuestos o las políticas particulares sobre algún tema intrascendente, cuando se refiere a que Reagan fue uno de los mejores presidentes que ese país ha tenido. Obama ha causado ese efecto, y es posible que lo esté haciendo de manera mucho más efectiva que Ronald Reagan o John Kennedy; el regresar la ilusión y el sentimiento nacionalista a la sociedad gringa puede ser más efectivo para sacar a ese país de una crisis económica y para volver a situar al país en la posición de liderazgo moral y diplomático que le corresponde.
En el caso de la crisis actual, las medidas particulares pueden no terminar siendo tan relevantes. Por ejemplo, el naked short selling fue prohibido en las bolsas de valores durante un mes, y aún así durante ese lapso los principales índices bursátiles sufrieron las peores pérdidas de la historia. La manera de devolver a la bolsa su consistencia es recobrando la confianza en los inversionistas de los beneficios de invertir en Nueva York, y pese a que quienes quieran invertir en empresas de armamento posiblemente voten por McCain, la mayoría de los ciudadanos de clase media gringa (un 60% de los hogares) tienen sus fondos de ahorro y 401ks en valores menos focalizados hacia una industria tan particular como la armamentista. Así que partiendo de esta premisa, lo que Obama o McCain puedan hacer a nivel de política pública para paliar la crisis, no va a tener tanto efecto, por lo que el criterio que los diferencia es su efecto en el ánimo de la sociedad.
Volviendo al tema del liderazgo moral, recordando los atentados del 11 de Setiembre nos encontramos en todos los países del mundo periódicos y personas lamentando los atentados, solidarizándose con el país amigo que Estados Unidos le significaba y con una sociedad a la que tanto aprecio le tenían. Hoy todo eso es diferente porque George Bush se lo trajo para abajo. Un país que ha invadido militarmente saltándose el Sistema Internacional, que ataca verbalmente a sus aliados históricos únicamente por no apoyarles en una decisión y una política de ignorar a todos aquellos que les reclaman sus errores, no merece hoy en día prácticamente ningún respeto internacional. Con Obama existe la posibilidad de que eso cambie, y de que Estados Unidos vuelva a ser el país que todos ven y siguen por el liderazgo que irradia.
Otros asuntos más particulares que no me interesa desarrollar –espero haber dejado claro que no orientaría la decisión basado en eso- en que estoy de acuerdo con Obama es en el aborto, en lo necesario para hacer en Irak, en ambiente, en su plan de impuestos y en su elección para vicepresidente (la cual inicialmente me desagradó, pero a la larga el carajo me terminó convenciendo). El tema de una supermayoría legislativa Demócrata, aunado a un presidente Demócrata no me causa mucho temor, ya que de ser desastrosa esta mezcla, lo más que puede durar son dos años y los demócratas no van a querer aprovecharse tan macabramente de esa mayoría precisamente por los efectos electorales que puede tener.
La idea tan impopular del “socialismo” de Obama tampoco me causa temor, ya que la oficina en Pennsilvannia Avenue es capaz de poner a cualquiera en su lugar al poco tiempo de estar ahí, y pese a que Obama por su carencia de experiencia ejecutiva puede ser un peligro, a la larga es muy probable que aprenda rápido y termine desempeñándose de manera bastante positiva. Como bien dijo Bill Clinton “no hay experiencia suficiente que prepare a nadie para ser presidente de los Estados Unidos”.
Debo hacer la salvedad de que las consideraciones anteriores son realizadas por mi persona como un ciudadano internacional, pero aún viéndolo desde un punto de vista de costarricense, considero que Obama también es más beneficioso para Costa Rica que McCain. Primero, porque los demócratas han sido históricamente los que de manera más efectiva han sacado al país de las crisis económicas. En particular, me refiero a Roosevelt y a Clinton, mientras que los Republicanos tienen únicamente el caso de Ronald Reagan, pero en una crisis cuyas causas no pueden considerarse tan internas como los casos demócratas.
Partiendo de ese principio, -y el del ánimo y espíritu americano-, es que estoy convencido de que Obama sacará a EUA de la crisis de manera mucho más rápida de lo que McCain podría y eso sin duda a nivel de inversión y de ingresos por turismo es beneficioso para nuestro país. Obama es bastante proteccionista y es posible que busque un cambio en las posiciones comerciales de Estados Unidos que afecten el ingreso de productos extranjeros y el job outsourcing hacia países como Costa Rica, pero con un TLC debidamente aprobado ya tenemos lo que necesitamos. La probabilidad de que Obama renegocie el CAFTA es muy reducida, ya que posiblemente tendrá cosas más importantes que hacer, pero si lo hiciera la negociación sería con todos los países, lo que no afectaría la competitividad de Costa Rica y podría incluir mejoras en las regulaciones ambientales y laborales, algo que no caería nada mal a un país con un record ambiental y laboral tan positivo como Costa Rica.
Queda mucho que decir, en un tema tan amplio como una elección presidencial es imposible ser exhaustivo en todos los temas sin llegar a ser tedioso, por lo que espero que con lo anterior haya dado por lo menos una idea general de mis razones para considerar a Obama el mejor de los dos candidatos presidenciales. Eso si, sin olvidar que Obama aún debe demostrar mucho y que el éxito logrado en su campaña es apenas el principio y será su administración por lo que realmente se le juzgue, y para eso estarán las elecciones del 2012. Dentro de cuatro años hablaremos al respecto.

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